La Presa Zapotillo, un Delito de "Necia" Humanidad
El primer día que vinieron, nos hablaron de progreso...midieron nuestras tierras y no dijimos nada...El segundo día que vinieron, allanaron nuestras moradas... expulsaron a nuestros hijos y no dijimos nada...El tercer día estaba cubierto todo de agua y por no haber dicho nada nunca podremos hacer algo ¿Vamos a dejar que esto ocurra otra vez?
Una víctima de desalojo.
Claudia Gómez Godoy
Colectivo COA
Una vez mas, en nombre del desarrollo, tres pueblos se encuentran amenazados de muerte, tres pueblos de los Altos de Jalisco: Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Pueblos tranquilos y que hasta hace unos meses vivían en paz están siendo amenazados, hostigados y humillados por el gobierno federal y estatal que pretenden imponer a toda costa la construcción de una presa de almacenamiento de agua, llamada ?Presa Zapotillo?, que traerá como consecuencia la inundación de estos tres poblados.
Desde que se anunció el proyecto de construcción de la presa, la gente de esa región no ha vivido en paz, al principio porque las autoridades del agua negaron constantemente la existencia del proyecto y después, una vez reconocida la pretendida obra, porque las autoridades federales y estatales no han dejado de hostigar a los habitantes y dueños de predios de las zonas afectadas; con diversas estrategias: reuniones amañadas con pobladores, intimidación casa por casa, organización de grandes fiestas y comilonas -donde se ofrece cerveza a cambio de escrituras- el convencimiento de algunos pobladores que sirven de intermediarios del gobierno, llamadas telefónicas a las casas de los hijos ausentes o migrantes -independientemente de dónde se encuentren: Guadalajara, Monterrey o Estados Unidos-, volantes que dejan debajo de las puertas, spots de radio y un largo etcétera.
La respuesta mayoritaria de los pobladores es siempre la misma: ?no queremos su presa?, ?háganla en otro lado?, ?no nos negamos a compartir el agua del río, pero no nos inunden?, ?déjennos vivir en paz?. Esta negativa se la han hecho saber a las autoridades por todos los medios que les ha sido posible: reuniones, cartas, marchas, mítines, caravanas, volantes, conferencias de prensa, movilizaciones pacíficas al sitio donde se está construyendo la presa, al Congreso del Estado, a las presidencias municipales, a las oficinas de la CONAGUA, del INAH, de la CEAJ, del Gobierno del Estado.
La respuesta de las autoridades ha sido siempre la misma, la presa se va ha hacer porque no hay otra opción y han amenazado constantemente a los pobladores que si no venden por las buenas su tierra y aceptan la reubicación, entonces vendrá la expropiación. Tanto César Coll Carabias de la Comisión Estatal del Agua de Jalisco (CEAS), como José Luis Luege Tamargo de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) anuncian, como quien habla del diluvio universal o de un destino irreparable, que si llega la expropiación les pagarán menos, que a los que voluntariamente vendan.
El 20 de noviembre de 2008, la CONAGUA lanzó la Convocatoria Pública Internacional para la Licitación de la Obra, sin cumplir muchos de los requisitos que por ley debe cubrir para la edificación de este tipo de obras:
La obra no cuenta con Manifestación de Impacto Ambiental, ni la correspondiente Autorización de Impacto Ambiental para la cortina de 105 metros.
No existe autorización del Municipio de Cañadas de Obregón para el cambio de uso de suelo.
No hay autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia para la reubicación del templo y lugares sagrados.
Los pobladores no han sido consultados, ni informados debidamente del proyecto.
No se cuenta con su consentimiento libre, previo e informado, ni con su anuencia.
No hay decreto de expropiación de ninguna de las tierras afectadas.
Mas allá de las irregularidades administrativas, la presa en sí y el desalojo forzoso del que serían víctimas los pobladores, son una violación a su derecho a ser pueblos, en menoscabo de una serie de derechos individuales y colectivos que se verán mermados por la construcción de la presa y el desplazamiento de cientos de pobladores que tienen su vida, su cultura, sus manifestaciones religiosas, sus costumbres y su identidad ligadas directamente al territorio que se les está arrebatando.
En respuesta a las múltiples violaciones a los derechos fundamentales, el movimiento de resistencia ha iniciado también acciones jurídicas con la interposición de juicios de amparo, juicios de nulidad administrativa, quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco y comunicaciones ante el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Buscan proteger sus derechos individuales y colectivos (como son el derecho a la propiedad, el derecho a un medio ambiente sano, el derecho a la vivienda, el derecho a la salud, el derecho a la vida, el derecho a la alimentación, el derecho a la tierra, el derecho a la información, el derecho a la consulta, el derecho al desarrollo, el derecho a la paz), derechos que deben ser resguardados en igualdad, bajo los principios de indivisibilidad e interdependencia reconocidos por el derecho internacional de los derechos humanos.
Está en juego la idea de desarrollo, para algunos puede parecer normal, oportuno y necesario desaparecer tres pueblos con una historia que data desde el siglo VI ?solo la capilla este año conmemora los 250 años de su construcción- para abastecer de agua a la Ciudad de León (Guanajuato) sólo por 25 años, que es la vida útil de esta presa y acueducto. Este tipo de obra favorece fundamentalmente a los industriales de León, a las empresas zapateras y los ranchos de grandes agroindustriales como el señor Usabiaga, el señor Fox y sus hijastros los Sahagún.
El argumento del gobierno es que hay una afectación a algunos pobladores pero que el beneficio público es mayor. Sin embargo, la realidad es otra: hay un beneficio privado a las empresas constructoras, potabilizadoras, zapateras y agroindustriales y un perjuicio total y colectivo a pueblos que tienen todo el derecho de seguir viviendo; A todo estoy hay que sumarle el daño ambiental que de manera irreparable afectaría a la Cuenca del Río Verde y del Río Santiago, a la integridad del ecosistema de los Altos de Jalisco, que a su vez alimenta la biodiversidad protegida de las Marismas Nacionales de Nayarit, el territorio es un todo, que no es entendido por el gobierno, con sus planes parciales de ordenamiento y el propio Programa Hídrico Nacional, con el que pretenden solucionar un problema, causando mas daño y devastación ambiental.
Temacapulín es un pueblo que tiene gran potencial turístico, es visitado por pobladores de toda la región de los Altos, por sus balnearios de aguas termales, por sus lugares para acampar cerca del río, su Basílica dedicada a Nuestra Señora de los Remedios y el Cristo de la Peñita (una formación natural de piedra, considerado milagroso en la región). Son famosas en la región sus fiestas patronales de enero, en las que cada día los ?hijos ausentes? -como llaman a los que han inmigrado- regresan a su pueblo a ofrecer música, bandas, comidas y juegos pirotécnicos, como una forma constante de hacerse presentes y volver a la tierra que los vio nacer, donde viven sus viejos y en donde esperan poder regresar algún día.
Este año la presencia de los hijos ausentes o migrantes quiso ser aprovechada por las Comisión Estatal del Agua de Jalisco quien lanzó una campaña de radio invitando a los pobladores de Temacapulín para que acudieran a una oficina en el Municipio de Yahualica a escuchar su oferta de compra-venta, anunciando que contaban con una bolsa de 30 millones de pesos. La propuesta llevó a la gente del pueblo a la risa y a las autoridades al fracaso, pues lograron convencer sólo a dos propietarios quienes se llevaron 5 millones. El enojo de las autoridades estatales del agua no se ha hecho esperar y han lanzado una nueva amenaza a los habitantes de Temacapulín: o venden o les vamos a expropiar, criminalizando a los integrantes del Comité Salvemos Temacapulín, diciendo que son agitadores
El desprecio que las autoridades federales y estatales del agua tienen por la gente es aterrador. En enero de 2008 el Gerente Regional del Organismo de Cuenca de la CONAGUA, Raúl Antonio Iglesias Benítez, ante la oposición de los pobladores, declaró: ?se salen o se ahogan, les vamos a comprar lanchas y salvavidas para que no se preocupen?. Se le ha exigido a la población que presente alternativas técnicas para la solución de los problemas de agua de la región, cuando es el gobierno quien debería de estar buscándolas, pues tienen los recursos, los medios y la obligación de hacerlo. Desde su saber, los pueblos del mundo están consientes que las grandes represas no son la solución a los problemas de agua y que no pueden considerarse una alternativa sustentable de energía. Este tipo de presas terminan contaminando y matando los ríos, como toda agua estancada y contribuyen al incremento del calentamiento global. En los países de Europa e incluso en Estados Unidos ya no sólo no se construyen este tipo de presas, sino que las que se han construido, están siendo desmanteladas a un costo muy alto.
En las fiestas patronales de este enero de 2009, la fiesta se vivió de la nostalgia a la resistencia, de la rabia a la alegría, de la desesperanza al ánimo. La gente no tiene idea de lo que les depare el gobierno, pero saben que no se van a dejar, algunos han decidido que esperarán el agua, mientras siguen buscando alguien que los quiera escuchar. En la asamblea de pobladores de Temacapulín, junto con los Comités Salvemos Temaca de Guadalajara, Monterrey, Distrito Federal, Los Ángeles, San Francisco o Tijuana, todos los hijos de Temaca, los ausentes y los presentes, ratificaron su rechazo a la presa y su voluntad de seguir en pie de lucha, contra lo que ellos mismo llamaron UN DELITO DE ?NECIA? HUMANIDAD.
A todos nos debería preocupar, que este gobierno siga pisoteando los derechos de los que menos tienen, imponiendo a toda costa una presa que es ecológicamente inviable, económicamente insostenible, técnicamente errónea y socialmente deplorable. Obra que pagaremos todos con nuestros impuestos sin que se nos haya consultado, borrando del mapa tres pueblos con toda su historia, biodiversidad y riqueza cultural para favorecer a unos cuantos empresarios que tendrán la concesión de la obra por 25 años. En este momento, es urgente no ser parte de la "necia" humanidad que pisotea los derechos colectivos de Temacapulin, Acasico y Palmarejo, ni de la ?necia? humanidad que hace oídos sordos a esta problemática que nos afecta a todos a mediano plazo. Si logramos que haya quien escuche el grito de los temacapulinenses, en cualquier parte del mundo, entonces de seguro, que la Presa Zapotillo, no pasará.
LOS DÍAS 17 Y 18 DE FEBRERO DE 2009, POBLADORES DE TEMACAPULIN, ACASICO Y PALMAREJO, VISITARÁN LA CIUDAD DE MEXICO, CON LA FINALIDAD DE REUNIRSE CON AUTORIDADES, ORGANIZACIONES, ACADEMICOS Y CIUDADANOS QUE LOS QUIERAN ESCUCHAR Y UNIRSE A SU LARGA LUCHA.
Sembrando Esperanza
CLAUDIA GÓMEZ GODOY
Colectivo COA
Casa: 00 52 33 33 34 13 36
Celular: 044 33 12 80 82 11

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