Segundas nupcias
Después de un corto noviazgo establecieron relaciones formales a finales del siglo XIX. Sí, quiero, dijeron los terratenientes de América Latina, y sí, quiero, contestaron los empresarios europeos.
Su matrimonio significó la explotación de las riquezas de esas tierras y la construcción de grandes infraestructuras para embarcar la dote que exigían los padrinos.
Han pasado muchos años y siguen unidos como nunca. Celebraron bodas de cobre, de plata, de oro.
Ahora, en segundas nupcias, los mismos contrayentes, celebran bodas de soja, bodas de celulosa, etc.
En realidad siempre han sido bodas de sangre, hasta que la muerte los separe.
Por Gustavo Duch, Veterinarios Sin Fronteras, en Altermundo

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